Este artículo nace de dos pensamientos complementarios. El primero se hace necesario al leer el pronunciamiento de unas mujeres teólogas católicas mexicanas, publicado el nueve de marzo de este año 2020, en el que se suman al paro nacional de mujeres:
"Para denunciar el patriarcado jerárquico kyriocéntrico que se ha adueñado de lo sagrado, de la espiritualidad y del liderazgo con el pretexto de una corporalidad más crística, y ha negado a las mujeres el reconocimiento a los ministerios ordenados. Porque tampoco la iglesia ha sido un lugar seguro para las mujeres, y muchas han sido víctimas de la depredación sexual, de abusos, amenazas y acoso por parte de jerarcas, sacerdotes, teólogos y hombres laicos que han participado en estas violaciones hacia las mujeres”
El segundo pensamiento se hace presente para corregir una omisión derivada seguramente de resabios machistas. El autor ha entrevistado a lo largo de los años a aproximadamente 15 teólogos y a ninguna teóloga. Espero que el reconocimiento de esta torpeza sea el comienzo de un abordaje más justo y equilibrado.