Hubo quienes celebraron que Otoniel se fuera a Estados Unidos a enfrentar la justicia por traficar droga hacia ese país. Otros critican la salida del actual capo del narcotráfico sin que pague primero por sus crímenes en Colombia por lavado de activos, extorsión, conformación de grupos armados ilegales y abuso de menores. Estos últimos también hicieron énfasis en lo importante que es Otoniel debido a las pruebas que ha dado en sus testimonios contra militares y policías, supuestamente vinculados a las redes criminales de las que ha sido parte en el conflicto armado colombiano.
Después de la extradición del capo, el Clan del Golfo desató una represalia inmediata. El jueves 5 de mayo, el Clan, también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), los "urabeños" o Clan Úsuga, hizo circular un panfleto donde decretaban "4 días de paro armado", durante los cuales estaba prohibido "abrir negocios de ninguna índole" o "movilizarse en ningún tipo de transporte", a partir de ese mismo día. El panfleto terminaba con una amenaza que decía que habría "consecuencias desfavorables" para quienes incumplieran las medidas.
Según información del gobierno colombiano, esta organización ya cuenta con 3.800 integrantes. Sin embargo, el presidente Iván Duque, en recientes declaraciones aseguró que son sólo "reductos".