“Jugamos como nunca, perdimos como siempre”, es una frase que viene del fútbol ecuatoriano, en referencia al sentimiento de muchos hinchas de la selección nacional o de equipos locales, que casi siempre salen derrotados en competencias deportivas, a pesar de que hayan jugado maravillosamente.
Ésta es una sensación que merodea el espíritu de los ecuatorianos y que permea sus reacciones de frustración y de desasosiego como país y como pueblo. La cual, es la expresión de lo que los dirigentes deportivos han construido y conseguido. Dirigentes que en su mayoría son miembros y representantes de los sectores económicos más poderosos de este país, que utilizan al fútbol para sacar provechos económicos personales y para manejar emocionalmente a la población. Y estos dirigentes son los mismos en todos los ámbitos, que son los que hacen y deshacen el Ecuador.
Esta frase se puede aplicar al último paro indígena de junio del 2022. De cuya experiencia se han producido muchas reacciones con respecto a lo sucedido, y particularmente al resultado final. No nos vamos a referir a los sectores racistas y privilegiados que evidentemente denostan todo, bajo cualquier argumento. Lo cual es perder tiempo y energía, por nada. Nunca cambiarán. No lo han hecho en cientos de años.