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La peor pandemia de la historia reciente: el VIH crece en América Latina

El Sida es la enfermedad infecciosa que más ha matado en la historia contemporánea. La Covid-19 ha agravado el número de casos en América Latina.

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14 January 2021, 6.23pm
Miembros de la organización HIVVE Libre marchan en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, el 1 de diciembre de 2020
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Gerardo Vieyra/NurPhoto/PA Images

En medio de una pandemia que cambió el mundo de la noche a la mañana, es fácil perder la perspectiva de otros problemas sanitarios que, por diluirse en el tiempo, se hacen menos visibles. Pero América Latina sigue siendo el escenario de varias pandemias concomitantes, entre ellas la del Sida.

Entre 2010 y 2019, el número de infecciones en la región aumentó en un 21%, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En cifras, América Latina registró 100.000 nuevos casos en 2010, pero cerró el decenio con 120.000 infecciones en 2019, como divulgó la OPS.

De los 37,9 millones de personas infectadas por el VIH, 1,9 millones viven en América Latina. Según el informe, sólo dos tercios de ellas tienen acceso a antirretrovirales. Las recientes cifras ponen al continente entre las regiones que se deben vigilar en los próximos años.

El alza en los casos es alarmante. En una región azotada por la desigualdad más extrema, sistemas de salud disfuncionales y estigmas violentos, la vida con el VIH puede ser tremendamente letal.

La Covid-19 y el Sida en América Latina

Mientras las nuevas infecciones aumentaron, el número de muertes entre 2010 y 2019 disminuyó en un 8% en América Latina, según los mismos datos de la OPS. Ya en el Caribe, la disminución en la mortalidad en el mismo período ha sido de un 37%. La región registró 41.000 muertes en 2010, en comparación con 37.000 en 2019.

Para evitar la profundización de la crisis de VIH durante la pandemia de Covid-19, las autoridades deberían garantizar el acceso a, por lo menos, tres meses de terapia antirretroviral de una sola vez.

A pesar de que las cifras referentes al impacto del Sida en 2020 aún no han sido publicadas, especialistas y autoridades prevén que la pandemia de la Covid-19 va a agravar los riesgos de mortalidad entre los que padecen el VIH, debido a las importantes restricciones en el acceso a los servicios de salud que hemos visto.

“Se prevé que la Covid-19 exacerbe esta situación debido a su impacto en los servicios esenciales de salud, especialmente en los países con sistemas de salud frágiles”, sostuvo Carissa F. Etienne, directora de la OPS. “Por estas razones, debemos intensificar nuestros esfuerzos para proteger estos servicios y mantenernos centrados en nuestra meta final de eliminar el Sida, causante de un terrible sufrimiento”, continuó.

Durante la pandemia de Covid-19, cinco de cada diez personas que viven con VIH en América Latina reportaron dificultades para obtener su tratamiento antirretroviral, y menos de dos de cada diez personas recibieron medicamentos antirretrovirales en sus hogares, de acuerdo con información del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA).

La misma encuesta de ONUSIDA mostró que apenas a tres de cada diez se les ha ofrecido la opción de telemedicina. También llama la atención que más de la mitad de las personas que viven con VIH en América Latina – 56% – respondieron que temen sufrir violencia física, psicológica o verbal por vivir con el virus durante la crisis de la Covid-19. Además, tres de cada diez pacientes afirmaron haberse abstenido de acudir a servicios de salud durante la cuarentena debido a estos miedos.

Los cierres de fronteras y la restricción de la movilidad también han imposibilitado la búsqueda de tratamiento y la recogida de medicamentos a muchas personas que viven con el VIH en lugares de difícil acceso.

Para evitar la profundización de la crisis de VIH durante la pandemia de Covid-19, los gobiernos y autoridades de salud deberían garantizar el acceso a, por lo menos, tres meses de terapia antirretroviral de una sola vez, aconseja ONUSIDA.

La situación en los países latinoamericanos

Brasil, debido a su dimensión y población, ha visto el mayor número de infecciones en el último decenio, registrando un alza de 21%. Se prevé que la situación va a seguir empeorando en el país, que en el pasado ha sido referencia en el combate al VIH. En mayo de 2020, el presidente Jair Bolsonaro quitó relevancia al organismo responsable de la lucha contra el virus, reduciéndolo a una coordinación dentro del Ministerio de Salud.

América Latina no puede dejar que los resultados de esos esfuerzos colectivos se vean arruinados por la actual tendencia global a la depreciación de la ciencia y de la vida.

Sin embargo, otros países han sufrido aumentos comparativos más altos. En Chile, las infecciones aumentaron en un alarmante 34%, en Bolivia en un 22% y en Costa Rica en un 21%, mismo porcentaje que Brasil.

Uruguay, Argentina, Honduras y Guatemala, también vieron crecer sus números de casos, pero el avance quedó por debajo del 10%. Ya en México, la tasa se mantuvo estable.

El Salvador registró los mejores resultados de la región, logrando reducir los nuevos casos a casi la mitad en los últimos ocho años. Colombia, Ecuador y Paraguay también mostraron un progreso significativo, con reducciones del 22%, 12% y 11%, respectivamente.

36 millones de víctimas

Desde que fue detectado en los Estados Unidos en 1981 y reconocido como epidemia, el Sida ha causado más de 36 millones de muertes. Esa cifra, distribuida por sus 40 años de persistencia, resulta en casi 1 millón de muertes al año.

Aunque muchos asocian la epidemia de Sida a los 1980s, su pico es muy reciente: entre 2005 y 2012. Como parte del esfuerzo de controlar su diseminación, en 2012 los países de ingresos bajos y medios aumentaron las inversiones internas dedicadas a luchar contra el VIH, representando el 53% de todo el gasto relacionado con el virus alrededor del mundo.

La pandemia de Sida nunca se ha ido. Con mucho esfuerzo, trabajo de activismo y apoyo a la comunidad científica, los países han logrado mejorar sus estadísticas y ayudar a que las personas que viven con VIH tengan una vida de calidad y productiva. Pero independientemente del impacto que está teniendo la Covid-19, América Latina no puede dejar que los resultados de esos esfuerzos colectivos se vean arruinados por la actual tendencia global a la depreciación de la ciencia y de la vida.

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