La semana pasada, un brasileño de 36 años convirtió en la primera persona en experimentar, posiblemente, una remisión del VIH a largo plazo, anunciaron investigadores de la Universidad Federal de São Paulo.
Este es el tipo de noticias de salud que se ajusta al lugar de larga data de Brasil cerca de la cima de la investigación científica en el mundo. ¿Cómo puede un país conocido por sus innovadoras políticas de salud estar en los titulares por su mal manejo de la crisis de la Covid-19, solo superado por los Estados Unidos en número de casos y muertes?
Si bien la respuesta es matizada, una de las razones es la politización de la política sanitaria y de la gobernanza, mostrando cuán rápido se puede deshacer el progreso.