Frenar la deforestación que avanza sobre el resguardo de La Asunción, en el departamento de Guaviare, Colombia, es cada vez más urgente. Nancy del Pilar Padua Palacios, indígena Tucano, tiene en sus manos una solución: “Es la siembra de ají (chile), un producto propio de nuestra cultura”, dice la lideresa, de 26 años, mientras graba con su celular ajís de colores amarillo, verde y rojo. Esto es lo que luego secarán para hacer tucupí, una salsa picante amazónica que se comercializa en el departamento de Guaviare.
La tierra, donde vive Nancy y otras 146 personas originarias de los pueblos Wanano, Tucano, Desano, Cubeo, Paeces y familias mestizas, tiene demasiadas ‘heridas’ abiertas tras la deforestación, que ha ido aumentando durante años. Un 45% del territorio, un total de 300 hectáreas, de las 702 que conforman el resguardo La Asunción, ya están convertidas en pastos para ganadería y siembra de monocultivos, según cuenta Nancy.
El resguardo, a 47.7 kilómetros de San José del Guaviare, capital de ese departamento de la región de la Amazonía, está rodeado por los afluentes Caño Grande, Caño Raya y Caño Platanales, donde sus habitantes se abastecen de agua y pescan.