Robin Elkin Díaz Miraña, indígena macuna, cuida la pureza de los saberes de siete pueblos que conviven en el Resguardo y Parque Nacional Natural Yaigojé Apaporis, entre Amazonas y Vaupés, Colombia. Más de una década lleva la lucha de Robin contra empresas multinacionales mineras y balseros ilegales que se quieren llevar parte de la riqueza de sus ancestros, como es el oro.
Yaigojé Apaporis, un territorio amazónico de 1.056.023 hectáreas, es la casa de los pueblos cabillarí, tanimukas, letuamas yahunas, yuhup, barazano, yauna y macunas. En total habitan 22 comunidades que conviven en los alrededores de las caudalosas cuencas de Pirá Paraná, Apaporis, Mirití Paraná, Caquetá y Vaupés.
Este lugar está conformado por un complejo natural de cascadas y corrientes de agua por “donde fluye todo el conocimiento de los pueblos”, como dicen los sabios del lugar, y se suma al gran macroterritorio conocido como Jaguares del Yuruparí, el cual corresponde a un área de ocho millones de hectáreas y se encuentra localizada en la cuenca hidrográfica de los ríos Vaupés y Caquetá, en la selva amazónica. Allí, distintas etnias comparten el ritual del Yuruparí, el mito de origen de la Laguna de Leche y costumbres como la siembra, el cultivo de la chagra, la pesca y la caza.