Una periodista, Mônica Bergamo, lo calificó de "tragedia anunciada". Otra, Cristina Serra, dijo que era "una metáfora de Brasil bajo Bolsonaro, asfixiado por una nube negra tóxica de ceniza".
Alrededor de las 6 de la tarde del pasado jueves 29 de julio, los almacenes del museo del cine de Brasil, la Cinemateca Brasileira, en Sao Paolo, se incendiaron y rápidamente fueron consumidos por inmensas llamas.
El edificio, de 4.000 metros cuadrados, albergaba innumerables imágenes, películas, grabaciones y documentos. El archivo contenía 250.000 bobinas de película y más de un millón de documentos, con un peso estimado de 4 toneladas de papel.