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El bolsonarismo intenta sobrevivir con una nueva teoría de la conspiración

Seguidores del expresidente se sacuden la responsabilidad de su intento golpista y atribuyen su fracaso a infiltrados izquierdistas

El bolsonarismo intenta sobrevivir con una nueva teoría de la conspiración
La inacción de las autoridades locales desmiente cualquier teoría de que los atentados fueron organizados por la izquierda - Alamy stock photo
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Los ataques a la sede de los poderes públicos en la capital brasileña el último domingo no hicieron ningún favor al movimiento de la derecha radical y neofascista.

Los actos de vandalismo contra los edificios en la Plaza de los Tres Poderes en Brasilia estuvieron lejos de lograr el apoyo institucional de las Fuerzas Armadas, objetivo principal de los apoyadores del expresidente Jair Bolsonaro, que no aceptan los resultados de las elecciones de octubre y claman desde entonces por una intervención militar y la detención del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. 

Por el contrario, los ataques violentos del 8 de enero han sido caracterizados por muchos como actos terroristas y repudiados por figuras prominentes de la derecha. El propio Bolsonaro acabó condenando la violencia extremista. “Depredaciones e invasiones de edificios públicos … están fuera del régimen [de la democracia]”, escribió en Twitter desde Florida, seis horas despoués del inicio del asalto, una vez que ya había quedado claro que el Ejército no llevaría adelante ningún golpe.