A menos de 70 días de las elecciones presidenciales en Brasil, el presidente Jair Bolsonaro parece desesperado. Pero también demuestra que no caerá sin pelear. El escenario electoral nunca se mostró favorable para el presidente electo en 2018, con las encuestas apuntando al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como el favorito consistentemente desde hace más de un año.
En la más reciente, Lula tiene 44% de las intenciones de voto frente a 33% de Bolsonaro. Una ventaja de más de 10 puntos porcentuales sería suficiente para que Lula ganase ya en primera vuelta, que se celebrará el próximo 2 de octubre. En cualquier caso, las encuestas también muestran que Lula lidera en una potencial segunda vuelta.
Frente a esa realidad, Bolsonaro ha implementado políticas para mejorar su popularidad. El pasado miércoles 20 de julio, el gobierno anunció que aumentaría en 300% el valor del Auxílio Brasil, su programa de ayuda a familias en situación vulnerable que, de manera controvertida, implementó el año pasado para sustituir a Bolsa Família, el exitoso programa del gobierno Lula, caracterizado por el Banco Mundial como una “revolución silenciosa”.