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Brasil siente las consecuencias del populismo pandémico

Brasil tiene la capacidad pública, privada y sin fines de lucro para contener y controlar el virus. Carece desesperadamente del liderazgo para lograrlo.

Brasil siente las consecuencias del populismo pandémico
Arte callejero del artista gráfico Szucinski que muestra Bolsonaro diciendo: "es sólo una leve gripe". São Paulo, Brasil, julio de 2020
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La única sorpresa del diagnóstico positivo de Jair Bolsonaro para la Covid-19, fue que le tomó tanto tiempo contagiarse. Durante meses, el presidente brasileño se burló de las precauciones de salud, instando a sus compatriotas a volver al trabajo en su lugar. A pesar de la enorme cantidad de casos de infecciones y muertes en el país, Bolsonaro evitó los tapabocas, asistió a manifestaciones públicas de sus partidarios, negó las evidencias de que el virus representa una amenaza y defendió medicamentos no probados en vivo en televisión. En lugar de instar a la ciudadanía a que se preocupe o de expresar su simpatía por el escandaloso número de muertes, arrojó más información errónea sobre la seguridad de las personas sanas frente al virus.

El populista de la pandemia muestra pocos signos de cambio de rumbo. Por el contrario, la pandemia proporciona una bienvenida distracción de las investigaciones criminales acumuladas que amenazan su presidencia.

Aunque el presidente podría ganar algo de simpatía de su base por haber contraído el virus y haber sobrevivido, podría marcar el comienzo del fin de la administración más caótica de la historia de Brasil. La respuesta de su gobierno a la pandemia se ha caracterizado por la incompetencia, la imprudencia y la crueldad, y no hay ninguna señal de que la enfermedad haya cedido. Hoy, la respuesta nacional de Brasil está supervisada por un general del ejército en servicio activo sin experiencia en salud pública.