democraciaAbierta: Analysis

Colombia: A en el papel, D en los hechos

Como quinto exportador mundial de carbón, el país tiene máxima responsabilidad de luchar contra el cambio climático.

Juanita Rico
31 octubre 2021, 12.00am
Imagen de la sequía en Colombia.
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Universidad Externado de Colombia.

Colombia presentó sus nuevos objetivos de reducción de carbono en diciembre de 2020. Su objetivo era más ambicioso que el anterior, tanto en fuerza como en arquitectura.

La "Contribución Determinada a Nivel Nacional" actualizada para las reducciones globales (NDC, por sus siglas en inglés) es más fuerte que la primera, pero se basa en gran medida en el uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la reducción de la deforestación.

Sin embargo, no cuenta con políticas adecuadas para abordar las emisiones del sector energético y del transporte. Colombia es el quinto exportador de carbón del mundo, por lo que es imprescindible que cuente con un plan de eliminación progresiva del carbón, que no tiene.

El país quiere reducir sus emisiones en un 51% para 2030. Pero, ¿es capaz de cumplir ese objetivo?

Más de un tercio de las emisiones de CO2 de Colombia provienen de la deforestación, principalmente en la región amazónica. Lo que esto demuestra es que la protecci n de la Amazonia deber a ser una necesidad en la agenda clim tica colombiana. No lo es. En 2020 se perdieron más de 171.000 hectáreas, un 8 por ciento más que en 2019.

Rodrigo Botero, director de la Fundación Desarrollo Sostenible y Conservación, ha dicho que, en un futuro próximo, el país podría asistir a la fragmentación de grandes ecosistemas; no es necesario deforestar toda la Amazonia para desequilibrarla. Esto podría llevar a lo que los ecologistas llaman el punto de inflexión, un punto de no retorno en el que la funcionalidad de un ecosistema importante, como el Amazonas, empieza a colapsar - probablemente pasando de selva tropical a sabana, que almacenará mucho menos carbono de la tierra.

En una entrevista con la prensa, Iván Duque, presidente de Colombia, dijo que no solo el país reducirá su emisión en un 51% para 2030, sino que logrará cero emisiones para 2050. También anunció este mes, junto a Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, que defenderá la Amazonía y trabajará por una verdadera transición energética. Pero, ¿es real? ¿Es posible?

Tal vez, y tal vez no. La balanza podría inclinarse hacia un lado u otro, dependiendo del camino que tome el gobierno de Duque en los próximos años.

Para alcanzar sus objetivos, el gobierno colombiano depende, principalmente, del sector de la tierra. Su enfoque en la mitigación del cambio de uso de la tierra y la silvicultura es enorme, el 70% del total de las medidas de mitigación de la nueva NDC, que se explica por la proporción de cambio de uso de la tierra, y la silvicultura en las emisiones totales del país: casi un 30% en 2014, fecha del último inventario oficial de GEI realizado en Colombia.

La realidad es que este fuerte énfasis en el cambio de uso de la tierra y la mitigación de la silvicultura debilita la reducción efectiva de las emisiones de Colombia, ya que ignora por completo otras opciones de mitigación más agresivas en otros sectores de su economía que emiten mucho carbono, como el suministro de energía y el transporte.

Aunque el presidente Duque ha hablado mucho sobre su apoyo a la transición hacia las energías renovables, el país aún no ha establecido objetivos explícitos y cuantificables para reducir el número de combustibles fósiles utilizados o producidos, incluyendo, de nuevo, la falta de una fecha de no eliminación del carbón ni de una fecha para detener la venta de vehículos con combustibles fósiles.

Si tenemos en cuenta que Colombia es un país que todavía utiliza el 77% de los combustibles fósiles en el conjunto de la energía, y que casi el 4% de su PIB procede de las rentas del petróleo, parece urgente adoptar nuevas medidas para la eliminación de los combustibles fósiles. Sin embargo, no se está produciendo pronto.

Aunque sus intenciones parecen buenas, Duque ha aprobado programas piloto de fracking en las regiones del sur y del centro del país,

Aunque sus intenciones parecen buenas, Duque ha aprobado programas piloto de fracking en las regiones del sur y del centro del país, a pesar de que el fracking tiene una moratoria en el país en estos momentos. Ha apoyado el procedimiento abiertamente, y se espera que levante la moratoria en 2022 para que los proyectos de fracking puedan tener luz verde en todo el país.

En diciembre de 2020, Duque firmó el primer contrato piloto de fracking en el país, lo que demuestra su posición absoluta hacia la eliminación de los combustibles fósiles. ¿Por qué firmar un contrato de este tipo si quiere lograr cero emisiones en 2050? Como en otras ocasiones, los actos del gobierno colombiano contradicen sus palabras.

De cara a la COP26, Colombia quiere ser percibida como un país ambicioso centrado en la protección de su biodiversidad. Sin embargo, la realidad de su territorio y la posibilidad real de que su nueva NDC se cumpla podrían indicar lo contrario.

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