En 1695, el líder guerrero de los esclavos negros, Zumbi, fue descubierto en su último escondite entre las montañas de Barriga y Dois Irmãos, luego de sobrevivir un año y medio en el monte, huyendo de los Bandeirantes liderados por Domingo Jorge Velho responsables de destruir el Quilombo de los Palmares, el más grande del Brasil colonial. El 20 de noviembre de ese año, el capitán André Mendonça de Furtado le cortó la mano y la cabeza a Zumbi dos Palmares, de 40 años.
Como resultado de su violencia y persecución, Domingo Jorge Velho recibió “una gran cantidad de tierra” e intensificó la colonización de la región. Sus "servicios" le valieron el rango de "Mestre do Campo".
El capitán Furtado de Mendonça, por su parte, recibió un premio de 50 mil réis, equivalente a 70 gramos de oro en ese momento, nada menos que de Dom Pedro II de Portugal y Algarve, o “El Pacificador”, como también se le conocía al rey.