Este lunes 12 de abril, el Ecuador amaneció con la elección de un nuevo presidente, el conservador y neoliberal Guillermo Lasso. Tras su tercer intento en las urnas, finalmente alcanzó la presidencia que tanto ha perseguido. El controvertido proceso electoral abrió varias fisuras políticas, particularmente dentro de la izquierda y el progresismo ecuatoriano y regional.
El rol que ha tenido de manera especial el movimiento indígena en estas últimas elecciones, deja a la izquierda en un momento distinto y abre muchas incógnitas y alguna oportunidad para el futuro a mediano y largo plazo.
La pregunta ahora es, ¿realmente ganó Lasso y la derecha neoliberal-conservadora o perdió el correísmo? Lo que sí sabemos es que con Lasso arranca para muchos un proceso de lucha y resistencia, que será muy dura para grandes segmentos de la población ecuatoriana. Ante esta coyuntura, la narrativa progresista y de izquierda debe reformularse. Debe admitir que ha finalizado un ciclo, si quiere hacer frente a un gobierno de las élites económicas de este país, que conoce en carne propia hasta qué punto pueden ser depredadoras en injustas con su propio pueblo.