Lula dijo "no" a la petición de Scholz de suministrar munición de los depósitos del ejército brasileño para ser utilizada en los tanques Leopard suministrados a Ucrania. Lula también dijo "no" a la presión de sus socios del bloque BRICS para que se alineara con ellos en la votación de la Resolución nº ES-11/L.7 de la ONU.
El 16 de febrero, Brasil votó con los otros 140 Estados miembros de la ONU exigiendo la retirada "total, inmediata e incondicional" de los territorios ucranianos tomados por las tropas rusas. El voto del Estado brasileño fue acompañado por sus socios regionales con presidentes de centro-izquierda, como Argentina (bajo la presidencia del kirchnerista Alberto Fernández), Chile (Gabriel Boric), México (López Obrador) y Colombia (Gustavo Petro). Todos ellos votaron a favor de la resolución que condenaba a Rusia en términos perentorios.
Por el contrario, los miembros de los BRICS, China, India y Sudáfrica se abstuvieron en la votación de esta misma Resolución. El presidente perteneciente al Partido de los Trabajadores, recién investido para su tercer mandato tras cuatro años de gobierno de extrema derecha en Brasil, se debate entre la condena formal de la invasión rusa del pasado febrero y la negativa a participar en las sanciones económicas o a implicarse directa o indirectamente en la guerra de Ucrania.