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El retorno de los BRICS expone la creciente pérdida de la hegemonía de Occidente

El bloque de cooperación Sur-Sur apuesta por el resurgimiento y la renovación, con Argentina, Irán y Argelia buscando membresía

Os presidentes do Brasil, Russia, India, China e África do Sul acenam
Representantes dos BRICS voltaram a se reunir em junho, depois de um hiato de dois anos
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Las cuatro economías llamadas emergentes más importantes de la primera década del siglo se reunieron por primera vez en septiembre de 2006 para discutir maneras de colaborar fuera de los confines impuestos por los países hegemónicos. En 2009, durante la crisis financiera que asoló a Occidente, Brasil, Rusia, India y China oficializaron lo que vino a conocerse como los BRIC (por sus iniciales) a través de su primera cumbre oficial en Rusia. El año siguiente, mientras las grandes potencias desarrolladas reunidas alrededor del G-7 seguían intentando contener la sangría del crack de la burbuja inmobiliaria estadounidense, el bloque diplomático se convirtió en los BRICS con el ingreso de Sudáfrica, una economía mucho más pequeña que la de sus nuevos socios pero muy conveniente para incluir a África en el diseño del nuevo bloque.

Los cinco países se aprovecharon de los años en que el mundo desarrollado se recuperaba de las consecuencias de su propia ganancia neoliberal para consolidarse en el escenario internacional a través de la cooperación Sur-Sur. Durante ese tiempo, los BRICS surgieron como la promesa de un cambio económico global. Pero eso no sucedió.

A partir de 2015, los BRICS ya demostraban señales de debilidad. En respuesta a la crisis, China – la economía más fuerte del bloque – desplazó su enfoque de la exportación hacia el consumo interno. Esa transformación estructural hizo que su PIB disminuyera, alcanzando en 2016 sus niveles más bajos desde 1990 hasta aquel momento.