El gobierno de Nicolás Maduro se prepara para cerrar el círculo de poder el 6 de diciembre. El grueso de la comunidad internacional dice que no hay condiciones mínimas para una elección libre y justa. Pero eso no preocupa al régimen cívico-militar de Venezuela, siempre y cuando cuente con el apoyo del ejército y el aparato represivo.
En el lado opuesto de la calle, el presidente de turno, Juan Guaidó, desarrolla su política en tres frentes paralelos: el rechazo a las elecciones de diciembre, que tiene un consenso político esencial en la oposición. El apoyo a las crecientes protestas callejeras sectoriales. Y el mantenimiento de un alto nivel de preparación para el diálogo y la negociación, para facilitar la transición a la democracia.