democraciaAbierta: Analysis

La guerra en Ucrania puso en jaque a Perú

La inflación en los precios del combustible, la canasta básica y los fertilizantes hizo que los peruanos salieran de nuevo a protestar.

Juanita Rico
14 abril 2022, 12.00am
ZUMA Press, Inc. / Alamy Stock Photo

El último mes, el presidente peruano Pedro Castillo, se ha enfrentado al que probablemente ha sido el período más difícil de su mandato. Desde que empezó abril el país vive una ola de manifestaciones, paros y bloqueos que comenzó con acciones de grupos de transportistas por el aumento de los precios del combustible.

A ese descontento se sumó el de los trabajadores agrícolas a los que el alza de los precios de los fertilizantes golpeó sin piedad. Además, las exportaciones agrícolas del país, incluidos arándanos, aguacates y uvas, ahora se están viendo afectadas por interrupciones de suministro.

Lo que empezó como una huelga de transportistas terminó en protestas masivas con bloqueos de carreteras y enfrentamientos que dejaron al menos seis muertos. El presidente peruano intentó contener las manifestaciones con un toque de queda que tuvo que levantar un día después de haberlo impuesto.

Castillo, quien acaba de sobrevivir a una segunda moción de vacancia en el Congreso,tuvo que recurrir a medidas financieras drásticas para lograr apaciguar de algún modo los ánimos por la inflación desbordada en Perú.

Pero, ¿a qué se deben los problemas que azotan a Perú?

Una guerra al otro lado del mundo

El gobierno peruano atribuyó la subida del precio de los combustibles a la guerra en Ucrania. Esto es muestra de que la invasión de Rusia a Ucrania y la decisión de los líderes mundiales de aislar a Moscú de los mercados petroleros hizo que el precio del crudo se disparara. Para Perú el impacto de la situación es especialmente grave.

A diferencia de otros países de América Latina, como Venezuela o Argentina, Perú importa la mayoría de su petróleo

A diferencia de otros países de América Latina, como Venezuela o Argentina, Perú importa la mayoría de su petróleo. Esto lo dejó completamente expuesto al aumento reciente que llegó a golpear la economía del país justo cuando comenzó a recuperarse del impacto de la pandemia de la Covid.19.

Como resultado, la inflación de Perú en el mes de marzo de 2022 fue la más alta en 26 años. Así mismo, el segmento más expuesto fue el de los alimentos y combustibles; los precios subieron un 9,54 por ciento.

Con un aumento de precios tan desbordado, no pasó mucho tiempo antes de que las protestas de los transportistas se extendieron a todo el país. Finalmente, el 28 de marzo un grupo de transportadores convocó a un paro general en el que exigían que la gasolina fuera más barata a como diera lugar.

Como consecuencia, hubo bloqueos de carreteras, y en algunas regiones las escuelas cerraron y tuvieron que recurrir de nuevo a la enseñanza virtual.

Para tratar de apaciguar el descontento, Castillo eliminó el impuesto selectivo al consumo de combustible hasta junio. También decretó un aumento del 10 por ciento del sueldo mínimo, que pasará de ser de 930 soles a 1.025 (280 dólares estadounidenses) a partir del primero de mayo; esta última medida, sin embargo, no ayudará a muchos trabajadores debido al peso elevado de la economía informal en Perú.

La inflación en Perú durante 2022 estará justo por debajo del 7 por ciento, sin embargo, los precios de la canasta básica subieron más rápido. Este aumento se aceleró desde que comenzó la guerra entre Ucrania y Rusia que representan el 29% de las exportaciones mundiales de trigo y el 19% de los envíos de maíz.

Según el FMI, el aumento de los precios del petróleo perjudica a los importadores de América Central y el Caribe, mientras que los exportadores de crudo, cobre, mineral de hierro, maíz, trigo y metales, pueden cobrar más y mitigar así el impacto del conflicto en el crecimiento.

En el caso de los fertilizantes, los precios comenzaron a subir cuando inició la guerra y no han parado

En el caso de los fertilizantes, los precios comenzaron a subir cuando inició la guerra y no han parado. Los gobiernos del continente se enfrentan a la precaria situación de buscar cómo asegurar los nutrientes vitales para cultivos, lo que se suma a la preocupación de que se acelere la inflación de los alimentos en el mundo.

Según el índice norteamericaco de fertilizantes de Green Markets, el precio de estos insumos subió un 16 por ciento en marzo, un nuevo máximo en los últimos 15 años. Así mismo, el precio del nutriente más usado, la urea, subió un 22%.

La explicación de estas alzas es que Rusia es un gran exportador de bajo coste de todos los principales tipos de nutrientes para los cultivos.

Mientras los precios de los cultivos básicos como el maíz y el trigo están subiendo, la guerra en uno de los graneros del mundo amenaza con empujar al hambre a millones de personas que viven en países que importan comida de Rusia y que ahora buscan opciones para asegurar que el suministro sea constante. La situación es tan apremiante que Brasil, el principal importador de fertilizantes, pidió excluir los nutrientes de los cultivos de las sanciones impuestas a Rusia en una reunión de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés).

Brasil, que es una superpotencia agrícola y que lidera las exportaciones de soja, café y azúcar, depende de la importación de fertilizantes para producir sus alimentos. Actualmente, importa el 85% de su consumo de fertilizantes y Rusia es su principal proveedor. De continuar la guerra se expone a que los precios de estos productos suban y haya descontento en el sector, al igual que en Perú.

El descontento en Perú, y el desabastecimiento general de productos que exportan Rusia y Ucrania en la región, muestra que la guerra entre estos dos países sí afecta a América Latina. El conflicto entre los dos países europeos puede tomar cualquier dirección y existe el riesgo de que se extienda por fallas en las estrategias de cualquiera de las partes. Frente a una posible nueva guerra fría, será difícil para América Latina no alinearse con un lado u otro, sabiendo además que cualquier decisión va a traer costos y consecuencias.

Bajo esta perspectiva se vuelve urgente redoblar los esfuerzos por detener la guerra y para que los países latinos encuentren opciones que los vuelvan menos dependientes y vulnerables a posibles guerras o crisis futuras.

Unete a nuestro boletín ¿Qué pasa con la democracia, la participación y derechos humanos en Latinoamérica? Entérate a través de nuestro boletín semanal. Suscríbeme al boletín.

Comentarios

Animamos a todo el mundo a que haga comentarios, Por favor, consulte las intrucciones de openDemocracy para comentarios
Audio available Bookmark Check Language Close Comments Download Facebook Link Email Newsletter Newsletter Play Print Share Twitter Youtube Search Instagram WhatsApp yourData