En los días transcurridos desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse la semana pasada, la situación de Haití es cada vez más incierta. Siguen existiendo dudas sobre el trágico incidente, mientras se desarrolla una lucha por el poder en esta nación insular caribeña de 11 millones de habitantes. Haití, la primera república negra independiente del mundo, ya se enfrentaba a graves problemas antes del asesinato de Moïse: protestas políticas, violencia de las bandas criminales, pobreza aplastante, aumento de los casos de COVID-19 y ausencia de dosis de vacunas. Esta es una guía de lo que está ocurriendo en Haití.
¿Qué sabemos del asesinato?
El primer ministro en funciones de Haití, Claude Joseph, dijo que la residencia privada del presidente en el lujoso barrio de Petionville de la capital fue asaltada el 7 de julio por "un grupo altamente entrenado y fuertemente armado". Un magistrado judicial de Petionville, Carl Henry Destin, dijo que el cuerpo de Moïse tenía 12 heridas de bala. La esposa de Moise también recibió un disparo y fue evacuada a Miami para recibir tratamiento médico. Posteriormente tuiteó una grabación en la que acusaba a enemigos en la sombra de organizar el asesinato para impedir el cambio democrático.
Las autoridades haitianas afirman que Moïse fue asesinado por mercenarios extranjeros en el marco de una conspiración en la que está implicado Christian Emmanuel Sanon, un médico de 63 años que vive en Florida. El jefe de la policía haitiana, Léon Charles, anunció el lunes la detención de Sanon, alegando que había entrado en Haití en un avión privado a principios de junio con "objetivos políticos".