El escándalo racista contra Vinícius Júnior el pasado domingo 21 de mayo no es solo un ejemplo más del problema estructural de España. Tampoco es solo un ejemplo más del racismo que acecha al deporte más popular del mundo.
Los insultos de los hinchas del Valencia contra el jugador brasileño del Real Madrid en el campo de Mestalla ilustra cómo el mercado del fútbol logró reestructurar brillantemente tácticas de explotación para transformar a niños negros y pobres de América del Sur, especialmente de Brasil, la segunda nación más negra del mundo – en mercancía.
La prensa española, así como el presidente de La Liga, el campeonato español, intentaron convertir a la víctima en villano, culpando a Vinícius Júnior de provocar a la afición del Valencia, incluso ante las evidencias de que los hinchas empezaron a gritarle “mono” antes de que se bajara del autobús.