democraciaAbierta: Opinion

La huella feminista en la nueva Carta Magna de Chile

La Convención Constituyente en Chile aprobó el pasado 23 de febrero la norma sobre derechos sexuales y reproductivos que será parte de la nueva Constitución.

Cecilia Román
6 abril 2022, 3.49pm
Manifestación en Santiago durante el Día Mundial de Acción para el acceso al aborto legal, seguro y gratuito.
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El día en que la Convención Constitucional chilena aprobó la norma sobre derechos sexuales y reproductivos - que incluye la interrupción voluntaria del embarazo - fue de mucha emoción para la mayoría de las constituyentes. Las fotos y videos del momento lo registran: hubo risas, llantos de alegría y abrazos masivos, vistos entre las decenas de pañuelos y banderas feministas agitadas al ritmo de los gritos y cantos de victoria.

Aquello significó un paso gigante en una lucha histórica que, de la mano de las mujeres de la Convención, está dando sus frutos: justicia con enfoque de género, derechos sexuales y reproductivos, educación sexual integral, igualdad sustantiva y más son artículos que ya forman parte del proyecto de nueva Constitución.

Las demandas de las feministas comenzaron a concretarse en normas constitucionales a propósito de la organización de más de 50 mujeres que participan de un espacio al que denominaron “Colectiva Feminista”, donde se cruzan representantes de todas las izquierdas y centroizquierdas del órgano constituyente. A pesar de que hay normas que también han sido apoyadas por convencionales de la derecha, en general estas han dicho no sentirse representadas por el feminismo y sus causas.

La primera iniciativa que propusieron es una norma que busca consagrar el derecho a una vida libre de violencia.

La organización de las convencionales feministas

El trabajo de ellas inició incluso antes de que partiera formalmente el proceso constituyente, pues una vez que salieron electas comenzaron a articularse a través de grupos de Whatsapp.

Cuando llegó el momento de la presentación de iniciativas, se organizaron para redactarlas e ingresarlas y así, por ejemplo, la primera que propusieron es una norma que busca consagrar el derecho a una vida libre de violencia.

Esa aún está en tramitación, pero entre las que ya se aprobaron están, por ejemplo, el artículo que permitiría en el futuro legislar sobre la interrupción voluntaria del embarazo y el que consagra que “todas las personas tienen derecho a recibir una Educación Sexual Integral, que promueva el disfrute pleno y libre de la sexualidad”.

“todas las personas tienen derecho a recibir una Educación Sexual Integral, que promueva el disfrute pleno y libre de la sexualidad”.

También, el proyecto de nueva Constitución ya contempla paridad de género en el Poder Judicial, enfoque de género en la justicia, capacitación en perspectiva de género para los funcionarios y auxiliares del sistema de justicia; enfoque de género en la planificación social, política, administrativa y cultural de las regiones; e “igualdad sustantiva”, que asegura “garantía de igualdad de trato y oportunidades para el reconocimiento, goce y ejercicio de los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

“El origen de estas iniciativas es la Colectiva Feminista. Y la Colectiva Feminista es un grupo de mujeres convencionales, transversal, de todos los partidos políticos menos la derecha, en la cual nosotras nos juntamos los sábados, redactamos las propuestas, y nos vamos distribuyendo el trabajo por las comisiones en la cual cada una está. Así presentamos catorce o quince iniciativas, y casi todas quedaron aprobadas”, suma Ingrid Villena, convencional del colectivo “Pueblo Constituyente”.

El enfoque transversal para toda la constituyente

No obstante, desde la Colectiva Feminista intentan remarcar que los artículos en los que está dejando la huella el feminismo en la Convención no solo hablan de temas que afectan a mujeres y niñas, sino que se trata de una mirada general, interseccional e intersectorial, que abarca también a las personas con discapacidad, al sistema de salud y seguridad social, a los pueblos originarios, y que puede aplicarse incluso en artículos sobre la descentralización del Estado.

“Hay que eliminar la caricatura del feminismo como esta ideología que habla solo de las mujeres. El feminismo es mucho más: habla de la igualdad entre personas. Que el sujeto político primario del feminismo sean las mujeres es evidente porque son las que reciben más violencia, desigualdades, opresiones, pero eso lo puedes derivar a otras realidades, por ejemplo las disidencias sexogenéricas. O ser niña, o ser niña e indígena. Todo lo que escapa de ese ideario patriarcal es oprimido y hay que disminuirlo. Eso es lo que ataca el feminismo en esta Convención”, explica Bessy Gallardo, convencional independiente de “Chile Digno”.

En eso mismo ahonda Elisa Giustinianovich, constituyente independiente de Movimientos Sociales Constituyentes, que afirma que el enfoque de género se ha transversalizado en la Convención y no quedó relegado a materia de derechos fundamentales - como la vida libre de violencia o los derechos sexuales y reproductivos -, sino que también permite ver e impulsar normas que permitan abordar otras relaciones de opresión.

El enfoque de género se ha transversalizado en la Convención y no quedó relegado a materia de derechos fundamentales.

“Por ejemplo, en la Comisión de Forma de Estado, donde este único centro de impulsión política propio de un Estado unitario tremendamente centralizado, violenta a través de una especie de democracia tutelada al resto de las regiones; o en la Comisión de Medioambiente, en la opresión que ejercen las actividades humanas sobre los ecosistemas, los seres humanos sobre los animales. Ese cambio de paradigma que ofrece la riqueza de las discusiones que se propician en el entorno feminista ha sido muy nutritivo para el debate constitucional”, agrega Giustinianovich.

Dado que todas participan también de otras causas y de sus propios colectivos políticos, el trabajo de las feministas ha sido muy eficiente pero con poca cobertura mediática y se ha visto algo diluido entre las demandas de los ecologistas, pueblos originarios, regionalistas, y varios grupos más. Pero sí marcaron la pauta con mucha fuerza con la aprobación de los derechos sexuales y reproductivos, y aquello se repetirá probablemente cuando se incorpore a la nueva Constitución la norma sobre el derecho a la vida libre de violencia.

“El que no recibamos tanta cobertura mediática pensando en que sí somos una colectiva formada por más de 50 mujeres, muchas académicas, muchas con gran formación y liderazgo propio en sus quehaceres, tiene que ver con el machismo estructural, con el patriarcado que nos rige. Desde esta Convención se ha dado una lucha histórica, porque las mujeres tenemos que hablar, que decir y exigir en razón de todas las demandas de las cientos de miles de mujeres que nos han precedido”, opina Ramona Reyes, convencional y ex alcaldesa del Partido Socialista.

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