Mientras contesta esta llamada telefónica, la constituyente chilena Beatriz Sánchez está viajando a Osorno, una ciudad al sur de Chile, para reunirse con un grupo de feministas interesadas en conocer el borrador de nueva Constitución que los 154 convencionales prepararon durante 10 meses.
En mayo se acabó el trabajo de construcción de las normas constitucionales y los más de 60 constituyentes que ya no participarán de ninguna de las últimas tres comisiones del proceso -la de Preámbulo, Normas Transitorias y la de Armonización- están dedicados a difundir los artículos e informar a la población, que tendrá que votar en septiembre si aprueban o rechazan la nueva Carta Magna.
Y una de las cosas que le preocupan a Sánchez, según dice desde el aeropuerto, es la desinformación ciudadana.