El contundente rechazo ciudadano a la propuesta de Carta Magna que presentó la Convención Constitucional chilena no acabó con el deseo de un proceso constituyente, pero la discusión se ha desdibujado y regresó a las manos de los partidos políticos.
En las últimas semanas, las colectividades de izquierda y derecha se han reunido con el fin de generar un marco común para diseñar la forma en la que seguir, aunque los avances han sido lentos y enredados por polémicas y declaraciones mal evaluadas por ambos sectores. Con esos antecedentes, aún es difícil pronosticar cuándo se volverá a discutir una nueva propuesta constitucional en Chile y si será en el seno de un nuevo órgano constituyente ciudadano, uno integrado solo por “expertos” o incluso en el Congreso.
Lo que sí es claro es que esta sería la última oportunidad para lograr una Carta Magna que deje atrás finalmente el texto impuesto durante la dictadura de Augusto Pinochet, y que para lograr que la ciudadanía lo apruebe será necesario aprender de las lecciones que dejó este proceso fallido.