En junio de 2020, más de 200 organizaciones a nivel global lanzaron un comunicado denunciando que las empresas transnacionales mineras estaban ignorando la amenaza de la pandemia del Covid-19 y que continuaban operando con normalidad. El comunicado, basado en una amplia investigación, decía que los gobiernos estaban adoptando medidas extraordinarias para reprimir las protestas en contextos mineros, además de aprovechar la crisis para establecer nuevas normativas en favor de la industria minera.
Así como la minería transnacional no ingresó en cuarentena, tampoco lo hicieron los conflictos inherentes a ella. Una de las empresas que más noticias generó durante la pandemia fue la transnacional minera suiza Glencore, en relación a denuncias internacionales en torno a la minería de carbón en Colombia; violación de derechos humanos y niños con metales tóxicos en Perú; trabajo infantil y una millonaria demanda Inversionista - Estado en contra de Bolivia.
En noviembre de 2020, Glencore dijo que "funciona de acuerdo con los estándares internacionales" y tiene "tolerancia cero para el trabajo infantil". Agregó que estaba “orgulloso de ser miembro de los Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos y del Consejo Internacional de Minería y Metales”, así como “un participante activo en la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas".