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Por fin, la Convención chilena entra en ritmo de frenesí

El plazo de trabajo de la Convención concluye el 4 de julio, así que hasta fines de abril el proceso seguirá como un frenesí de discusión y aprobación de normas constitucionales

Por fin, la Convención chilena entra en ritmo de frenesí
Una miembro de la Asamblea Constituyente chilena atiende una sesión en Santiago, Chile, noviembre 3, 2021. | REUTERS / Alamy Stock Photo
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El tiempo se le ha hecho escaso a la constituyente chilena. Tras un primer semestre cargado de simbolismos innovadores, en que la Convención fue presidida por la académica mapuche Elisa Loncon, desde el 5 de enero el proceso pasó a la conducción de la odontóloga María Elisa Quinteros, independiente de Movimientos Sociales, que tendrá una gestión enfocada en temas esencialmente operativos.

Quinteros y su vice-presidente Gaspar Domínguez, médico rural y activista LGTBIQ+ del colectivo Independientes No Neutrales, quieren mejorar el despliegue comunicacional; segundo, concretar el proceso de consulta indígena a los pueblos originarios habitantes de Chile de forma exitosa; y tercero, allanar el terreno para el “plebiscito de salida”, momento en el que se le consultará a toda la ciudadanía si aprueban o rechazan la nueva Constitución.

El cambio en la presidencia de la Convención Constitucional fue precedida por la elección de Gabriel Boric como nuevo Presidente de Chile, lo que hizo bajar el clima de tensión previo a la elección. Había el temor de que la victoria del candidato de extrema derecha José Antonio Kast perjudicaría a la Convención, de mayoría progresista. Tras su victoria, Boric dijo que tampoco deseaba una "Convención al servicio de nuestro Gobierno". "La Convención va más allá de la coyuntura, nosotros hemos manifestado que respetamos plenamente la autonomía de la Convención e institucionalmente nos ponemos a disposición para su mejor funcionamiento”, dijo.