Como jurada en un festival internacional de documentales de derechos humanos, no tuve la oportunidad de premiar a “Vivos” como la mejor película de su categoría. Pero, siendo de América Latina y habiendo presenciado de cerca esta tensión social, sentí la urgencia de escribir sobre “Vivos”.
Dirigida por el artista y activista chino Ai Weiwei, “Vivos” es una película sobre el dolor y la lucha constante de las familias de los 43 estudiantes mexicanos de Ayotzinapa que desaparecieron en 2014. Sin embargo, también es sobre el Estado como autor de violencia racial y de clase. Y, por supuesto, sobre la desaparición forzada de personas, una herida abierta en la historia reciente de América Latina.
La composición artística de la película destaca la intimidad colorida de las familias mexicanas, equilibrada con el uso sofisticado de entrevistas con familiares y amigos de los estudiantes desaparecidos. Ai Weiwei abre a las familias la posibilidad de volver a contar su versión del 'caso Ayotzinapa' o 'La masacre de Iguala'.