La promoción de ideas antifeministas y una agenda misógina, están impulsando el extremismo de derecha y la violencia principalmente en Occidente, empeorando las divisiones y estimulando campañas globales para contrarrestar, no solo el avance de las mujeres, sino también la marginación de grupos que incluyen inmigrantes, minorías y comunidades LGBTQ +.
Mientras el mundo está bien entrado en el siglo XXI, las mujeres y los grupos marginalizados en todo el mundo siguen siendo objeto de violencia, disminuyendo esperanzas en un progreso real para garantizar los derechos humanos y la paz.
Como si no estuviéramos enfrentando suficientes desafíos, ahora los grupos de extrema derecha y los partidos políticos de derecha, particularmente en Occidente, han exacerbado la situación. Para estos extremistas, contrarrestar el feminismo se ha convertido en una motivación movilizadora para reclutar adeptos.