La conferencia vía Zoom más larga del planeta se ha puesto en marcha en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Como es habitual, Brasil fue el primer país en pronunciar un discurso en su apertura, el 22 de septiembre. Y, como era de esperar, el presidente Bolsonaro salió embalado, apuntando a enemigos reales e imaginarios.
Aunque se movió sin contemplaciones de un tema a otro, algunos temas destacaron. Fue un discurso para presumir y aparentar. También fue un ataque a toda máquina contra los medios de comunicación y contra cualquiera que se atreva a estar en desacuerdo con él. La intervención de Bolsonaro fue también carnaza para sus más fervientes seguidores, muchos de los cuales desconfían de instituciones globales como Naciones Unidas y les encanta ver a su querido líder propinar una buena tunda a los globalistas.
Bolsonaro comenzó en un terreno familiar, recordando a sus colegas mundiales que, a pesar de toda la publicidad negativa, Brasil está "abierto a los negocios". Afirmó que bajo su administración el país registró flujos de inversión extranjera sin precedentes, pero en realidad ocurre todo lo contrario.