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Un censo diseñado para invisibilizar a las poblaciones indígenas del Ecuador

El censo que se está ejecutando en Ecuador, con metodología y financiación del Banco Mundial, se mueve entre el genocidio estadístico y la extracción de datos confidenciales

Un censo diseñado para invisibilizar a las poblaciones indígenas del Ecuador
Mujeres kichwas pintan sus rostros mientras esperan que lleguen jueces constitucionales para escuchar a los grupos nativos del país defender su derecho a oponerse a proyectos mineros en sus territorios, en la comunidad A'i Cofan, en Sinangoe, Ecuador, 15 de noviembre de 2021. | REUTERS/Johanna Alarcon/Alamy
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Cuando Arawi llenó el censo la semana pasada tuvo que escoger entre su nacionalidad Kichwa o su pueblo Otavalo por que la nueva categorización no reconoce su identidad Kichwa-Otavalo. A la Miriam le cuestionaron porque es indígena. En Ecuador, la negación de lo indígena es tan estructural que el mismo presidente de la Confederación de Pueblos Kichwas del Ecuador (ECUARUNARI), Alberto Ainaguano, tuvo que insistir para que le inscriban como indígena y no como mestizo. Pero la reformulación de categorías en el censo de población del 2022 va más allá del racismo habitual. Es una desaparición estratégica de los pueblos indígenas.

El censo de población que se está ejecutando estos días en Ecuador, financiado por el Banco Mundial, está diseñado para invisibilizar a las poblaciones indígenas, indicando la intencionalidad de desaparecer su fuerza política.

¿Qué hace el Banco Mundial en Ecuador desapareciendo a poblaciones indígenas del censo? Quizás facilitando políticas de estilo extractivista, ya que si no existen comunidades indígenas no hace falta consultar a nadie para promocionar la mega-mineria metálica y petrolera como modelo de “desarrollo”.