Desde los seis años, mi madre me enseñó a asumir responsabilidades. Acaba de morir, pero antes de irse me dijo: 'Tú sabes lo que se necesita. Te dejo a cargo'. Éramos cuatro, ahora somos tres; vivo con mi abuelo y mi novia. Ella lo cuida y atiende la pequeña tienda que nos dejó mi madre mientras yo trabajo. Nos cuidamos mutuamente.
Sólo intenté cruzar la frontera con Estados Unidos una vez. Fue porque mi madre estaba enferma del corazón. Necesitaba medicamentos y nosotros necesitábamos más dinero. Ella tenía esa tienda y yo trabajaba vendiendo comida para perros a granel desde que tenía 13 años, pero aún no teníamos suficiente para pagar sus facturas. Mis amigos de El Paso me dijeron que podía ganar buen dinero allí, así que me fui.