Vine a Ciudad Juárez con mi padre después de que mis padres se separaran. Estábamos los dos solos y él tenía parientes aquí. Mi padre era un comerciante, se podría decir. Vendía chicharrones laguneros en la calle.
Mi padre me trajo aquí, pero no me crio. No crecí con él. Viví con una tía durante un tiempo, luego viví con otra tía, y así sucesivamente. Fui a la escuela, jugué, todo lo que ocurre durante la infancia. Empecé a trabajar a los 14 años.
Empecé en una maquiladora (fábrica de montaje) montando aspiradoras. En aquella época era más fácil falsificar los documentos, y empecé a trabajar allí mostrando el acta de nacimiento de una de mis tías. Fue mi primer trabajo y sueldo, y la verdad me sentía orgullosa de lo que ganaba. En ese tiempo no era como ahora que te limitan ciertas idas al baño o te limitan el espacio en el que te puedes mover. No era tan rígido como ahora. Mi primer trabajo me gustó, lo disfruté porque era, como quien dice, mi primer triunfo. Trabajaba, ganaba mi dinero y podía comprar lo que quería. Lo primero que compré fueron zapatos.