"We are witnessing one of the largest shifts in global geostrategic power of the world has witnessed."
Gal. Mark Milley, Joint Chief of Staff, in NBC News, Sputnik 8/11/2021
No se puede negar el desencanto provocado por la Conferencia Mundial sobre el Clima (COP26), celebrada en la ciudad de Glasgow, Escocia, a principios de este mes de noviembre. Por un lado, están quienes elogian el compromiso con la deforestación cero, la reducción de las emisiones de gas metano, la regulación del mercado global de carbono, e incluso la mención en el documento final de la reunión de la necesidad de reducir el uso de carbón y combustibles fósiles con miras al objetivo consensuado de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC para finales de siglo, en comparación con su nivel anterior a la “era industrial”. Por otro lado, hay quienes critican la falta de avances en el tema de la "justicia climática", es decir, la compensación económica de los países más pobres que ya están sufriendo los efectos del calentamiento global producido por el desarrollo de los más países ricos, o que no pueden renunciar a sus productos que contribuyen al calentamiento global porque son necesarios – en este momento – para su propio desarrollo económico.