democraciaAbierta: Opinion

Glifosato en Colombia: ¿Ignorancia inocente o intencionada?

Mientras en Estados Unidos se multiplican las demandas en contra del glifosato, en Colombia la Corte Constitucional volvió a permitir la aspersión aérea con este químico para los cultivos de coca.

Daniela Sánchez
11 September 2020
RoundUp Monsanto, 8/2014
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Mike Mozart of TheToyChannel and JeepersMedia on YouTube

En junio de este año, la gigante farmacéutica Bayer llegó a una conciliación por alrededor de $10 billones de dólares por 95.000 demandas en contra de su más famoso herbicida, Roundup, porque causó cánceres, en especial linfomas.

El estadio Maracaná de Brasil puede recibir alrededor de 75.000 personas, y el patrimonio de Luis Carlos Sarmiento, una de las personas más ricas de América Latina, es de $9 billones de dólares; como para tener un referente del número de demandas y del monto por el que Bayer concilió. Sin mencionar que tuvo que dejar un colchón de alrededor de $1.25 billones de dólares por unas 35.000 demandas que no se unieron al acuerdo y por otras demandas que esperan sigan interponiendo por el mismo daño.

Aún así, Bayer sigue vendiendo Roundup sin ningún tipo de advertencia de que su principal ingrediente químico, el glifosato, puede causar cáncer. Sí, la farmacéutica que más vende glifosato como herbicida tuvo que conciliar por $10 billones de dólares, más $1.25 billones de dólares de colchón, porque no pudo argumentar en contra de los más de 120 mil casos de cáncer que se les interpusieron como demanda por el uso de glifosato.

Así va la historia.

¿Cuál es la historia del Roundup?

La gigante agroquímica de Estados Unidos Monsanto fue quien se inventó el herbicida Roundup en 1974. Utilizado principalmente como herbicida para cultivos de algodón, maíz, arroz y caña, estudios estiman que hoy en día 9.4 millones de toneladas del químico han sido asperjadas en los cultivos del mundo entero.

En el 2000, Monsanto vendió la patente de Roundup y muchas empresas comenzaron a producirlo. Según la revista Dinero, hoy en día los chinos son los mayores productores de glifosato. En el 2018, la gigante farmacéutica Bayer compró a Monsanto, convirtiéndose en dueña de Roundup.

¿Y la historia de las demandas?

La primera demanda en contra de Roundup fue interpuesta en 2016 por Dewayne Johnson, un jardinero de un colegio en California que alegó que, por usar dos herbicidas de Monsanto con glifosato – entre ellos Roundup –, desarrolló un linfoma no-Hodgkin, un tipo de cáncer. El juez a cargo del caso concluyó que Monsanto no había advertido a sus usuarios del riesgo de contraer cáncer por culpa de sus herbicidas, y lo obligó a pagar a Johnson $289 millones de dólares en daños.

todos apuntaron a que el glifosato influyó en el desarrollo del cáncer de estas personas y que Monsanto nunca advirtió – y sigue sin advertir – sobre este peligro

En 2019, Edwin Hardeman ganó su demanda en contra de Monsanto, cuando seis jueces de California dieron su veredicto unánime que Roundup fue un factor sustancial en el desarrollo del linfoma no-Hodgkin de Hardeman, quien usó el herbicida por más de 16 años en su propiedad.

Unos meses después, los jueces ordenaron a Monsanto pagar alrededor de $2 billones de dólares en daños a una pareja que desarrolló el mismo linfoma después de usar Roundup por años.

Aunque estos montos cambiaron una vez Monsanto apeló, los fallos no; todos apuntaron a que el glifosato influyó en el desarrollo del cáncer de estas personas y que Monsanto nunca advirtió – y sigue sin advertir – sobre este peligro.

La evidencia y los estudios que apoyan o refutan el rol que el glifosato juega en el desarrollo de cánceres abunda. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Agencia Internacional para el Estudio del Cáncer listan al glifosato como un posible cancerígeno. La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) ha dicho que sí es cancerígeno, y después cambió de parecer. Claro que después del caso del Teflón y las dudosas conclusiones de la EPA, el criterio de la Agencia podría ser problemático.

¿Cómo viene a jugar esto en Colombia?

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Pikist

Aunque en Colombia muchos agricultores usan el Roundup – o Rondó –, su uso más polémico y extendido ha sido para la aspersión aérea de cultivos de coca, en el marco de la famosa Guerra Contra las Drogas protagonizada por los Estados Unidos.

En el 2015, la Corte Constitucional prohibió estas aspersiones por los pronunciamientos de la OMS acerca de su potencial cancerígeno. Sin embargo, el gobierno de Iván Duque viene presionando para que se resuman las aspersiones, y la jugada les funcionó: en el 2019, la Corte volvió a permitirlas, y con pocas o nulas restricciones. Y todo esto a pesar de que se había encontrado evidencia suficiente del peligro del glifosato en una población colombiana, como para prohibir su uso.

No sobra decir que el presidente Donald Trump prometió a Colombia un aumento del 46% en el presupuesto de la lucha contra narcóticos si retoma el glifosato, un “pequeño” incentivo.

La historia, entonces, va así: en Estados Unidos, una empresa ha perdido billones de dólares en demandas porque no ha podido demostrar que el químico de su herbicida estrella, el glifosato, no es el causante de cánceres. Pero en Colombia, somos pro-glifosato, pero anti-Roundup, porque cómo podríamos apoyar algo que el tío Sam ya dijo que era dañino. ¿Será igual ahora que sabemos que el Roundup es glifosato?

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