Por su carácter violento y sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, la agresión rusa a Ucrania va a reconfigurar los espacios geopolíticos e ideológicos que venían definiendo el mundo desde el fin de la guerra fría. La batalla de Kiev no se libra ya entre el capitalismo y el comunismo, sino entre la democracia de corte liberal europeo y la tiranía de corte ruso-soviético.
Pero a veces la historia avanza más rápido que las mentes, y las tradiciones ideológicas heredadas son difíciles de actualizar cuando la realidad cambia súbitamente. Las heridas de las tropelías y violencias del imperialismo norteamericano en la región durante el siglo XX, y no digamos las del colonialismo europeo anterior y contemporáneo, están ahí y siguen vivas. Aún así, como es sabido, en América Latina como en todo el mundo, primero están los intereses, y luego todo lo demás.
Así, condicionados por estos factores, los gobiernos latinoamericanos se han pronunciado en los últimos días sobre la guerra entre Rusia y Ucrania.