Los pañuelos y letreros verdes y violetas inundaron una vez más la Convención Constitucional chilena cuando se aprobó una norma que abre paso a la paridad y el enfoque de género hasta el Poder Judicial.
Es una innovación política que puede servir de ejemplo para varios países de la región, donde se han logrado cuotas femeninas en la política en la mayoría de los países, pero aún es minoritaria la constitucionalización de la igualdad de género en los sistemas judiciales.
Si la nueva Carta Magna es aprobada por la ciudadanía este año, todos los órganos y personas del Sistema Nacional de Justicia tendrán que regirse por la paridad y perspectiva de género, además de garantizar la igualdad sustantiva. Aquello es lo que se aprobó y llegó al borrador de la nueva Constitución, con el respaldo de 115 constituyentes, 24 que votaron en contra y 13 que se abstuvieron.