Nuevas olas de contagios, nuevas variantes del virus y precariedad institucional son los componentes del tsunami que arrasa con Latinoamérica: la falta de empleo.
Al concluir 2020, la tasa promedio de la región había disminuido de 57,4 a 51,7%, una caída que equivale a la pérdida de cerca de 26 millones de empleos de los que un 80%, es decir más de 20 millones de personas, salieron de la fuerza de trabajo.
Esta situación es inédita y única del 2020. Asimismo, la región pasa por una reducción de las horas trabajadas, así como de los ingresos laborales.