Marielle Franco sigue siendo asesinada cada día por la extrema derecha brasileña. El último asesinato que conseguí monitorizar y grabar tuvo lugar el pasado 7 de marzo en un chat entre bolsonaristas que se abre cada día en Twitter. Pero es probable que desde entonces hasta el día 14 -en una semana, por tanto- ya la hayan matado numerosas veces.
Por supuesto, el asesinato real y brutal de mi amiga y concejala carioca (quiero decir: la muerte de su cuerpo físico) a manos de matones de las milicias vinculadas a Bolsonaro tuvo lugar hace cinco años.
Sin embargo, ataques no menos violentos contra su memoria -de ahí que se intente matarla también como nombre y como símbolo- siguen perpetrándose abiertamente en las redes sociales bajo la mirada de una policía que no sólo debería haber detenido ya a quienes ordenaron el asesinato, sino que debería haber desarticulado ya la red de delincuentes que insisten en difamarla como forma de "justificar" su ejecución.