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Rinocerontes brasileños y el teatro del absurdo político

Las campañas de Boulos y Manuela D'Ávila señalaron el camino para un desenlace positivo de este teatro del absurdo: solidaridad, unión, diálogo, creatividad y trabajo de base, pero también el coraje de señalar a aquellos entre ellos que ya se han convertido en rinocerontes de Eugène Ionesco.

Salvador Dalí pinta un rinoceronte en el Zoo de París
Salvador Dalí pinta un rinoceronte en el Zoo de París
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¡Absurdo! No hay una palabra mejor para describir la situación que el mundo está experimentando más notablemente desde 2016 – el año del referéndum que decidió la retirada del Reino Unido de Europa (un proceso conocido como Brexit) y el año de la elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. – y que parece haber alcanzado su punto álgido este año, con la revelación de que estábamos bajo la amenaza de un nuevo coronavirus que apareció en China al menos desde fin de octubre de 2019.

Aún impactados por el ascenso de los líderes y partidos de extrema derecha a través de la desinformación planificada y dirigida (léase, de la mentira) a través de internet y especialmente de las redes sociales, nos vimos forzados a imponer medidas estrictas de confinamiento para detener la propagación de la enfermedad (la Covid-19) que prácticamente detuvo el planeta. Hospitales abarrotados y personas confinadas en sus casas y aterrorizadas por la noticia de las muertes. Las calles y plazas estuvieron prácticamente desiertas – porque incluso la gente sin hogar inicialmente se protegió bajo marquesinas, puentes y viaductos –, y los que se veían obligados a salir a trabajar en el sector de servicios esenciales llevaban máscaras protectoras.

Todo parecía absurdo; y realmente lo era. O mejor dicho, ¡lo es!