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Sin apoyo popular, a Bolsonaro solo le queda apostar por la violencia para ser reelegido

El presidente brasileño no se muestra dispuesto a aceptar los resultados de octubre si no le son favorables. Pero, ¿tiene fuerza política suficiente para efectuar un golpe?

Bolsonaro saluda apoyadores
La aprobación del gobierno de Bolsonaro se ha mantenido en torno al 30% durante todo su mandato
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La actitud antidemocrática de Jair Bolsonaro frente a las elecciones del 2 de octubre tiene a Brasil en alerta. Los brasileños parecen oscilar entre la confianza en sus instituciones democráticas, que han frenado las acciones antidemocráticas del presidente de manera efectiva, y el temor a que intente interferir en los comicios o a que rechace el veredicto de las urnas.

La campaña electoral empezó oficialmente este mes, dando lugar a los debates y pronunciamientos públicos que no han servido para apaciguar la preocupación existente. En su entrevista al Jornal Nacional, el noticiero más importante del país, el pasado lunes, Bolsonaro se rehusó a responder si aceptará los resultados de octubre. “Las urnas se respetarán mientras las elecciones sean limpias y transparentes”, contestó cuando el presentador preguntó si él “se compromete a respetar el resultado de las urnas sea cual sea?”.

En seguida, Bolsonaro argumentó que una investigación llevada a cabo por el partido PSDB en 2014 concluyó que las urnas electrónicas – que el presidente ataca consistentemente desde que empezaron las encuestas electorales que apuntan una clara victoria de Luiz Inácio Lula da Silva – no son auditables. Pero el propio PSDB determinó que no hubo fraude en esas elecciones, cuando su candidato perdió contra Dilma Rousseff, la candidata del Partido de los Trabajadores (PT).