En sus primeros 100 días como líder de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva ha ratificado que el medio ambiente está entre sus prioridades – pero los resultados todavía no se han traducido, por ejemplo, en un cambio en la intensidad de la deforestación del Amazonas brasileño.
Por el contrario, los tres primeros meses de 2023 vieron tasas récord de tala en el bosque tropical y también en el Cerrado –la sabana más grande del mundo–, llegando a valores equivalentes o más altos que los vistos durante la gestión del expresidente Jair Bolsonaro. Con 1.200 km2 destruidos, la superficie deforestada hasta ahora equivale a 20 veces la superficie de Manhattan.
Lula tiene un desafío enorme por delante. Bajo su antecesor, Brasil experimentó la inversión más baja en el medio ambiente desde el año 2000, y no fue por necesidad presupuestaria. La agenda de Bolsonaro era explícita en su objetivo de desmantelar, no sólo las políticas medioambientales del país, sino también las organizaciones encargadas de hacer cumplirlas.