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Por qué el Día Nacional de los Páramos en Ecuador es importante

El páramo contiene más carbono por hectárea que los bosques tropicales de tierras bajas, por lo que proteger este bioma es fundamental

Tristan Partridge
25 junio 2021, 12.00am
Ivan Guamán pastorea el pequeño rebaño de alpacas de su comunidad en los páramos de la provincia de Cotopaxi, Ecuador
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Tristan Partridge

A principios de mayo, la Asamblea Nacional de Ecuador votó por declarar el 23 de junio como el Día Nacional de los Páramos. Esta designación reconoce la importancia de estos pastizales de alta montaña y subraya la necesidad de mejorar los esfuerzos para su conservación. Las comunidades indígenas y rurales de las tierras altas han luchado durante mucho tiempo para proteger el páramo, pero durante muchos años tales acciones fueron localizadas y carecieron de recursos. Ahora, las instituciones estan escuchando.

Si bien la observancia especial es de alcance nacional, el bienestar del páramo, ahora y en el futuro, es una preocupación mundial.

Los páramos de gran altitud del Ecuador comprenden un ecosistema de humedales que se extiende por más de 30.000 km2 en el norte de los Andes. Su estructura única del suelo y la vida vegetal juegan un papel vital en el ciclo hidrológico, proporcionando hasta el 85-90% de toda el agua potable en Colombia y Ecuador. El páramo recolecta la lluvia y la humedad de las nubes, que luego se filtra a través de suelos húmedos y se libera lentamente en arroyos y ríos. Es una de las fuentes de la mayor cuenca del Amazonas.

Se estima que el 60% de toda la flora del páramo es endémica, lo que significa que la mayoría de estas formas de vida no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra. Ecuador, en virtud, es uno de los países más megadiversos del mundo. Las tierras de páramo saludables prosperan con biodiversidad y alimentan las vías fluviales de América del Sur, lo que respalda los vastos ecosistemas forestales que sustentan la red planetaria de la vida tal como la conocemos. De hecho, son los mismos ecosistemas que están cada vez más amenazados existencialmente por las actividades agrícolas e industriales.

Según Luis Pachala Poma, el asambleísta que propuso la legislación, el Día Nacional de los Páramos es un momento para celebrar la “importancia cultural, ecológica, económica e histórica” de este bioma. El 23 de junio fue seleccionado porque, en esa fecha en 1802, el reconocido naturalista Alexander von Humboldt y su equipo se dispusieron a escalar la cumbre del Chimborazo en Ecuador, en ese momento considerada la montaña más alta del mundo. La caminata sirvió como base para el "Ensayo sobre la geografía de las plantas" de Humboldt y el "Mapa del Chimborazo" que lo acompaña. Al ilustrar las conexiones entre las condiciones climáticas y la distribución de las plantas, ese mapa enfatizó para su audiencia las interconexiones dinámicas que vinculan los procesos naturales superpuestos. Humboldt estudió las condiciones meteorológicas extremas y la diversidad física de las montañas tropicales, junto con las múltiples adaptaciones encontradas en su flora y fauna. Con estas características, el páramo es ahora un lugar ideal para estudiar el cambio climático.

El cambio climático y el páramo: críticamente importantes y críticamente en riesgo

El páramo actúa como un sumidero de carbono sumamente importante para ayudar a limitar el calentamiento global. Debido a que las tierras de páramo se encuentran por encima de la línea de árboles, las condiciones climáticas frescas y húmedas permiten que sus suelos volcánicos y ricos en agua almacenen enormes cantidades de material orgánico. Esto, junto con la vegetación de crecimiento alto, significa que el páramo contiene más carbono por hectárea que los bosques tropicales de tierras bajas.

Los Andes tropicales se están calentando más rápido que cualquier otro lugar fuera del Círculo Polar Ártico

Al mismo tiempo, el calentamiento global está cambiando el páramo. Dos impactos particulares del cambio climático – el aumento de las temperaturas promedio y el cambio de los patrones de precipitación – alteran las características únicas de la vegetación y del suelo del páramo. El resultado presenta una grave amenaza para la existencia actual de estos ecosistemas.

La región más amplia en la que se encuentra los páramos está especialmente en peligro, ya que los Andes tropicales se están calentando más rápido que cualquier otro lugar fuera del Círculo Polar Ártico. Los glaciares se están derritiendo, menos lluvias llegan a las zonas de gran altitud y las plantas de los humedales del páramo están muriendo, entre otros efectos. Si el Día Nacional de los Páramos puede ayudar a llamar la atención sobre estos cambios y llevar a un mayor apoyo para las acciones comunitarias que hacen frente a las actividades industriales destructivas, entonces el evento no puede llegar lo suficientemente pronto.

El asambleísta Pachala también afirmó que el Día Nacional de los Páramos reafirmará la necesidad de conservar, restaurar y utilizar el páramo ecuatoriano de forma "sostenible". Esta idea sigue siendo muy discutida.

La economía de Ecuador sigue dependiendo, en gran medida, de las industrias extractivas. Estas industrias han devastado comunidades indígenas en las regiones amazónicas, dañado paisajes biodiversos y ahora, como resultado, enfrentándose a una creciente oposición de la población en general. En un referéndum celebrado en febrero en Cuenca, la tercera ciudad más grande de Ecuador, más del 80% del electorado votó a favor de prohibir la minería en la zona, incluido en el páramo de Quimsacocha. Sin embargo, las empresas mineras con intereses en la región han dicho que no respetarán los resultados del referéndum.

Si bien el recién electo presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, está asociado con políticas y declaraciones a favor de la minería, las coaliciones ambientales planean mantener la presión para asegurarse que cumpla la promesa electoral de prohibir la minería a cielo abierto. Otros cambios políticos desde mayo sugieren de manera similar que Ecuador está en camino de revisar su relación con las industrias extractivas. La presidenta de la Asamblea Nacional, Guadalupe Llori, es miembro del partido político indígena (Pachakutik) y ella misma ha enfrentado persecución por participar en protestas contra las empresas petroleras. Queda por ver si la nueva legislatura transformará la política ambiental ecuatoriana y cómo.

Mientras se debaten las decisiones políticas, quienes luchan por proteger el páramo están entre los primeros en señalar que no existe la minería sostenible. Muchos argumentan que el único futuro “sostenible” involucra un sistema político-económico que mire más allá de la extracción de minerales y, en cambio, proteja los derechos indígenas y los derechos de la naturaleza, como lo reconoce la Constitución de Ecuador de 2008, la primera en el mundo en hacerlo.

La líder indígena Marisol Copara, ha trabajado para proteger el páramo como fuente de agua no solo para los humanos, sino también para los cultivos y los animales. Al describir el páramo como una “fuente de vida”, Olmedo Iza Quinatoa, de la nacionalidad indígena Kichwa, enfatiza la importancia espiritual del páramo, junto con sus propiedades de almacenamiento de carbono y suministro de agua, y pregunta: “¿Qué sería nuestra vida sin el agua, es decir sin el páramo?”. La lucha por futuros más equitativos continúa.

Como todas las campañas ambientales, proteger el páramo es un proyecto profundamente social y político

Además de los efectos del cambio climático y la minería, el páramo de Ecuador enfrenta, actualmente, una serie de otras amenazas. Estas incluyen la silvicultura industrial, el turismo no regulado y el cambio de uso de la tierra, ya que las personas se ven obligadas a buscar tierras de pastoreo y arables en altitudes más altas.

Robert Hofstede es un consultor medioambiental radicado en la capital, Quito. Durante décadas, Hofstede ha colaborado con una red de académicos y activistas regionales para documentar las características biofísicas del páramo, así como las posibles soluciones a los cambios que están poniendo en peligro este "corredor biológico regional". El señala que ya se han dado pasos positivos.

Las medidas efectivas introducidas hasta ahora incluyen fondos de agua para recompensar las buenas prácticas entre las iniciativas comunitarias y el apoyo económico a la producción a pequeña escala de productos de alto valor vinculados al páramo, como lana de alpaca, arándanos mortiño, papas y tubérculos orgánicos. Según Hofstede, estos programas deben ampliarse, junto con un marco político/regulatorio reforzado y un plan de comunicación/educación mejorado. El Día Nacional de los Páramos puede desempeñar un papel importante en estos procesos, siempre que se le dé la visibilidad y el apoyo que merecen estos paisajes únicos.

Como todas las campañas ambientales, proteger el páramo es un proyecto profundamente social y político. La conservación del páramo es una preocupación (pluri)nacional e internacional que involucra la protección de la biodiversidad y los derechos indígenas, así como los esfuerzos para limitar el calentamiento global. Si el Día Nacional de los Páramos puede generar un mayor respaldo político y financiero para los muchos esfuerzos locales de conservación que se llevan a cabo actualmente, será un éxito durante todo el año y durante todos los años venideros.


Este artículo fue publicado originalmente en Uneven Earth y traducido al español por openDemocracy/democraciaAbierta. Lee el original en inglés aquí.

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