La guerra de Ucrania, en su segundo mes, está cerca de un estancamiento violento. Sin embargo, está causando daños mucho más allá de las fronteras de ese país o incluso de Europa, y no solo con balas y bombas.
Si el objetivo de la guerra de Putin era convertir a Ucrania en un Estado cliente sometido al Kremlin, esperaba que la guerra iba a ser breve y concluyente. Ganar la superioridad aérea y extender el control territorial a lo largo del corredor Crimea-Donetsk eran importantes, pero un ataque relámpago sobre Kiev era vital para acabar con el gobierno de Ucrania. Esto fracasó desde el principio y toda la operación se ralentizó.
Las fuerzas de Putin han alterado toda su estrategia y ahora se dedican principalmente a los contraataques diseñados para destruir la moral de Ucrania y forzar una crisis de refugiados en los estados vecinos de la OTAN.